La segona consulta que hem rebut la podem calificar, com a mínim, de desconcertant. I sinó, veie-ho vosaltres mateixos. Us la transcrivim tal com ens ha arribat, sense canviar ni una coma.
" Apreciados Nini i Xavi:
Les envío esta misiva con la clara intención de pedirles su ayuda a modo de consejo, pues me he dado cuenta que personas de todo el mundo le hacen llegar consultas sobre temas diversos, hecho que me hace pensar que Ustedes podrán solucionar mi problema.
Antes de empezar, me gustaría decirles que no voy a firmar con mi nombre pues me quiero amparar en el anonimato. Dicho esto, les pido disculpas por escribirles en castellano (ya se que su lengua materna es el catalán), pero prefiero hacerlo en la lengua del estado español, pues cuando escribo en catalán me conocen la voz (tengo una manera de hablar un poco peculiar).
Después de estas aclaraciones y entendiendo que Ustedes me las van a consentir, paso a relatarles los hechos:
Hace más de 40 años que no practico sexo con nadie y, teniendo en cuenta que acabo de cumplir 19 años, entenderán que es mucho tiempo. No entiendo mucho de números, pero con una simple resta me atrevería a decir que soy virgen. Hasta aquí no hay mucho problema, pues al no haberlo probado, tampoco se lo que me pierdo. Mi incomodidad radica en que en los últimos meses me he dado cuenta que mis gustos no se corresponden con lo que la sociedad interpreta como normales. Hasta aquí Ustedes pueden pensar que les ha llegado otra carta del típico homosexual que no se atreve a salir del armario…pues nada más lejos que la Coruña, mi problema no va por ahí. Todo empezó una tarde de verano, más exactamente el 25 de diciembre a las 4 de la madrugada, cuando de la chimenea de nuestra llar de foco (en inglés “house of fire”) descendió una especie de extraterrestre friki, o sea, un tipo gordo y bajito ataviado con un traje rojo hortera y con detalles en blanco y con mas pelo que la espalda del Alfredo Landa. Pensarán Ustedes que me asusté, pero no fue así, la que se asustó fue mi mujer pues, me entró tal risa al ver que el gordito de rojo se había encallado en la chimenea, que llegué a quedarme sin respiración, cosa que provocó el inmenso susto de mi amada esposa. Un copo solventado el incidente (no el de la respiración, sinó el del gordito encallado), procedimos a charlar con el sujeto que confesó que era Santa Claus. Evidentemente, todos sabemos que no existe y que son los padres, pero los míos estaban de vacaciones en Bobera y eso no se lo creía ni el mismísimo Urdaci. Además, mi padre tiene las llaves de mi casa y, por lo tanto, no hace falta que suba al tejado y todas esas historias. El Gordito se mantuvo en sus trece (más o menos porque a la cuarta ya perdí la cuenta) y decidimos seguirle la corriente porque alargar la discusión no nos llevaba a ningún sitio, y realmente donde queríamos llegar era a Lleida, pues la intención era ir a comprar al Carrefour. Bueno, hay que reconocer que en casa aun le llamamos Pryca, llámeme sentimental, pero es un nombre que siempre nos ha llegado. Realmente nos llegó por correo, en uno de esos típicos buzoneos que efectúa esta cadena de supermercados y que resultan tan molestos pues llenan el buzón y luego ya no cabe la factura de la luz, que con tanta alegría esperamos. Hablando de la luz, ya habrán visto que muchas luces no tengo, pues ya ni me acuerdo el motivo de mi consulta, pero la verdad es que el mero hecho de hablar con Ustedes me ha calmado la angustia. Debe ser por su tono de voz tan cordial.
Solo me queda felicitarles porque me han solventado el problema y pedirles disculpas si les he importunado con mis preocupaciones. Por cierto, ¿nos conocemos? No se, no se, creo haberles visto alguna vez…¿no tendrán Ustedes algún traje rojo? "
" Apreciados Nini i Xavi:
Les envío esta misiva con la clara intención de pedirles su ayuda a modo de consejo, pues me he dado cuenta que personas de todo el mundo le hacen llegar consultas sobre temas diversos, hecho que me hace pensar que Ustedes podrán solucionar mi problema.
Antes de empezar, me gustaría decirles que no voy a firmar con mi nombre pues me quiero amparar en el anonimato. Dicho esto, les pido disculpas por escribirles en castellano (ya se que su lengua materna es el catalán), pero prefiero hacerlo en la lengua del estado español, pues cuando escribo en catalán me conocen la voz (tengo una manera de hablar un poco peculiar).
Después de estas aclaraciones y entendiendo que Ustedes me las van a consentir, paso a relatarles los hechos:
Hace más de 40 años que no practico sexo con nadie y, teniendo en cuenta que acabo de cumplir 19 años, entenderán que es mucho tiempo. No entiendo mucho de números, pero con una simple resta me atrevería a decir que soy virgen. Hasta aquí no hay mucho problema, pues al no haberlo probado, tampoco se lo que me pierdo. Mi incomodidad radica en que en los últimos meses me he dado cuenta que mis gustos no se corresponden con lo que la sociedad interpreta como normales. Hasta aquí Ustedes pueden pensar que les ha llegado otra carta del típico homosexual que no se atreve a salir del armario…pues nada más lejos que la Coruña, mi problema no va por ahí. Todo empezó una tarde de verano, más exactamente el 25 de diciembre a las 4 de la madrugada, cuando de la chimenea de nuestra llar de foco (en inglés “house of fire”) descendió una especie de extraterrestre friki, o sea, un tipo gordo y bajito ataviado con un traje rojo hortera y con detalles en blanco y con mas pelo que la espalda del Alfredo Landa. Pensarán Ustedes que me asusté, pero no fue así, la que se asustó fue mi mujer pues, me entró tal risa al ver que el gordito de rojo se había encallado en la chimenea, que llegué a quedarme sin respiración, cosa que provocó el inmenso susto de mi amada esposa. Un copo solventado el incidente (no el de la respiración, sinó el del gordito encallado), procedimos a charlar con el sujeto que confesó que era Santa Claus. Evidentemente, todos sabemos que no existe y que son los padres, pero los míos estaban de vacaciones en Bobera y eso no se lo creía ni el mismísimo Urdaci. Además, mi padre tiene las llaves de mi casa y, por lo tanto, no hace falta que suba al tejado y todas esas historias. El Gordito se mantuvo en sus trece (más o menos porque a la cuarta ya perdí la cuenta) y decidimos seguirle la corriente porque alargar la discusión no nos llevaba a ningún sitio, y realmente donde queríamos llegar era a Lleida, pues la intención era ir a comprar al Carrefour. Bueno, hay que reconocer que en casa aun le llamamos Pryca, llámeme sentimental, pero es un nombre que siempre nos ha llegado. Realmente nos llegó por correo, en uno de esos típicos buzoneos que efectúa esta cadena de supermercados y que resultan tan molestos pues llenan el buzón y luego ya no cabe la factura de la luz, que con tanta alegría esperamos. Hablando de la luz, ya habrán visto que muchas luces no tengo, pues ya ni me acuerdo el motivo de mi consulta, pero la verdad es que el mero hecho de hablar con Ustedes me ha calmado la angustia. Debe ser por su tono de voz tan cordial.
Solo me queda felicitarles porque me han solventado el problema y pedirles disculpas si les he importunado con mis preocupaciones. Por cierto, ¿nos conocemos? No se, no se, creo haberles visto alguna vez…¿no tendrán Ustedes algún traje rojo? "

3 comentaris:
El teu cas és molt freqüent entre els adolescents de 40 anys com tu. Els especialistes coincideixen en anomenar-lo confusió i és el que s'experimenta quan arriba el moment de baixar per la "house of fire" i te n'adones que no passaràs, que la teva figura ja no és la que tenies quan practicaves sexe cada dia i menjaves macarrons (anomenats pels italians penne, sempre tant expresius ells!) de la padrina. Sempre has tingut la certesa que eres igual que el teu pare, per tant ell tampoc baixava per la fumera, no era un tema de joc de claus. Per tant, es fàcil concloure que el Pare Nöel si que existeix, i que manté una activitat sexual envejable per tothom.
Estimats Nini i Xavi sóc una mestressa de casa desesperada...
A mi també me passa una cosa semblant a la d'aquest home. Necessito la seua ajuda urgentissima. Resulte que an lo meu home sempre haviem asta bé, però últimament l'"asunto" no va de cap manera. No té ganes de... ja m'anten. Io ja hai mirat de pendre mesures: fai les fenyes de la casa an panyos menores, un dia hasta me vai posar a treure el pols an la combinació de cuero par les grandes ocasiones, però ni així. Com a mesura final, ja me vai posar a fregar lo terra despullada de pèl a pèl i mira que vai passar fred, pus ell ni me va mirar.
Ya no sé què fer, conto que en té una altra. Aquest home meu només té ganes d'anar al tros i al bar a jugar a la butifarra... Oh, i cada dos par tres se'n va a Torrefarrera a canviar peces pal tractor. Ja les podrie trobar més a prop, no creu?
Par favor, digueu-me què puc fer, par que se'm fan tararanyes a l'entrecuix.
Gràcies par ascolta'm
Ai, Josep Ramon, Josep Ramon... Reiet meu. Mira que ia te va avisar lo sinyor metge que acabaries malament si continuaes punxante amb allioli.
Que diran ara de casa nostra? Naltros am fet lo que am pogut... Redeu, redeu
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